El
pueblo de Mahamud
El
nombre suena a mozarabe, seguramente sus repobladores en el siglo
X. Desde finales del siglo XI (1075) pasó a pertenecer al
obispado de Burgos. Siempre estuvo ligado a la Corona, salvo excepciones;
al ser donado por Juan I al monasterio de Santa María de
Nájera o su venta al Duque de Lerma.
La
villa de Mahamud está enclavada geográficamente al
NO de Burgos capital, de la que dista 32 Km., en la gran meseta
del fertil Campo de Muñó.
Historia
Los
orígenes de Mahamud son muy confusos, pero en este pequeño
pueblecito esfumado en la parda tonalidad de la llanura se han desarrollado
grandes episodios de la historia castellana.
Muy
cerca pasaba la calzada Romana que va desde Clunia a Cantabria,
cruzando el Arlanza por el puente de Trajano en Tordomar.
Otros
dan por sentado su origen Mozárabe, que repoblaron toda la
zona: Zael, Villahizán, Tordomar, etc.
Para
otros serían los Vascones, cuya iglesia sería la actual
ermita de Báscones.
Sin
duda el hecho más relevante fue la imposición del
Capello Cardenalicio a Cisneros, el regente de Juana la Loca. Toda
la corte del Reino de Castilla se encontraba en Santa María
del Campo, en el famoso viaje funerario de Juana con el cadáver
de su joven esposo Felipe el Hermoso y no queriendo juergas ni boatos,
manda que se le imponga el Capello (un pequeño gorrito) en
la cercana Mahamud. ¿Por eso se les llama Gorretes?
Monumentos
Si
entras por el arco de Santa María, por el de Villahoz o el
ya desaparecido de Vascones notarás la enorme importancia
y grandeza de este pueblo.
Sus
calles llenas de casas señoriales, con escudos y blasones,
nos conducen a su enorme y magnífica plaza, centro geográfico
y social del pueblo.
En
el centro un esbelto Rollo, signo de su grandeza. El Ayuntamiento
con sus amplias arcadas y fachada renacentista, sus casas simétricas
y la Iglesia orgullo del pueblo y admiración de visitantes.
A
ella entramos por la puerta de la plaza. Es tal el impacto, que
brota instantánea la admiración ¡Qué
Iglesia!
Si
la primera impresión es gratificante, no es menos su detallada
visita.
Tienes
dos partes muy diferenciadas: Sus tres naves protogóticas
del siglo XIII y un crucero amplísimo con su ábside
del XV, con sus preciosas columnas, capiteles y bóvedas que
no te cansas de mirar.
Retablos
Tiene
la Iglesia de Mahamud 10 retablos de distintas épocas y estilos.
Alguien ha dicho: En retablos lo mejor de Burgos.
El
retablo Mayor, obra de Domingo de Amberes, dorado y estofado por
Juan de Cea II y tallistas de renombrada fama, hacen un conjunto
con sus cinco calles verticales y cuatro horizontales, rematados
por un calvario, verdaderamente impresionante como obra de arte
y de cultura.
El
retablo de San Juan: Plateresco, con unos altos relieves del bautismo
y el descendimiento de Jesús de verdadera exposición.
También
son dignos de destacar los retablos renacentistas de Santiago y
San Martín, traídos de ermitas desaparecidas.
No
podían faltar retablos barrocos o churriguerescos: El del
Rosario y los de San José y Santa Bárbara, abrazando
las columnas del crucero.
Entre
éste que podemos llamar Museo del Retablo de Mahamud puedes
ir admirando la pila Bautismal, románica del siglo XII.
El
púlpito gótico-mudéjar, signo de la enorme
influencia mora.
Los
sepulcros renacentistas que van salpicando las pequeñas capillas
funeraria: como la de Martín Fernández y Mari González
o del Baptisterio. La de Rui López o la de los Quintadueñas.
Si
quieres conocer un poco mejor a esta sencilla gente y disfrutar
de sus alegrías no te pierdas las fiestas de su patrón
San Miguel o la Romería en honor de la Virgen de Báscones
en los pinares.
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